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jueves, 27 de noviembre de 2008

Dominique Ingres (1780-1867)

Autorretrato de Dominique Ingres
Autorretrato de D. Ingres

Pintor.

Procedencia: Montauban, Francia.
Familia: Jean Marie Joseph Ingres, su padre.
Profesor: Pierre Vigan; Joseph Roques; Jacques-Louis David.
Escuela: un Academicismo que vira entre el Neoclasicismo y el Romanticismo.
Temas: históricos, mitológicos, religiosos, retratos, desnudos femeninos.
Alumnos: Théodore Chassériau.
Reconocimientos: vicepresidente y presidente de la Escuela de Bellas Artes de París (1833); Director de la Escuela de Francia en Roma (1834-1841); Miembro de la comisión de la Galería de Bellas Artes. Senador (1862).

Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867) Pintor francés reconocido como el último representante de los grandes pintores del neoclasicismo francés, aunque representa una postura ambigua frente a los postulados clasicistas que le sitúan dentro del germen del movimiento romántico. Además, estudió música, disciplina en la que también destacó, siendo el segundo violinista en la orquesta del Capitolio de Toulouse durante cierto tiempo.

Juventud. 

Jean-Auguste-Dominique Ingres, más conocido como Dominique Ingres, nace en Montauban, el 29 de agosto de 1780. Su padre, el pintor y escultor Jean Marie Joseph Ingres, reconoce en seguida el talento pictórico de su hijo y no tarda en favorecer y conducir sus aspiraciones artísticas gracias a un ordenado plan de estudios. Se lo encarga primero al pintor Pierre Vigan, de quien aprende el valor del dibujo, una noción que ya nunca abandonará en su carrera. Pasa luego a las manos de Joseph Roques, que le inculca la devoción por Rafael. Por último ingresa en la Academia de Toulouse, donde su formación corre a cargo de Jean Briant, que ejerce menor influencia sobre el aprendiz.
 
En 1796 se traslada a París. En 1797 ingresa en el estudio de Jacques-Louis David. El frío clasicismo de David no encaja en el ideal de belleza de Ingres. La relación entre ambos tampoco es cordial, aunque no llega a la enemistad. Ingres aprende de David la forma de componer un lienzo y la grandiosidad de la pintura histórica, así como la manera de organizar un taller de pintura. Si bien, un incidente acontecido en 1800 inicia su distanciamiento. Este año Ingres se presenta por primera vez al Salón Oficial, en el que expone 5 pinturas. Una de sus obras queda en segundo lugar por el voto en contra de su maestro, algo que Ingres jamás le perdonaría.

Aquiles recibiendo a los enviados de Agamenón

Al año siguiente, Ingres se presenta de nuevo y se hace con el Gran Premio de Roma con su obra ‘Aquiles recibiendo a los enviados de Agamenón’, que le proporciona una beca para estudiar en la Escuela de Francia en Roma. Sin embargo, la situación económica de Consulado retrasa la beca y pospone su viaje a Italia, que no se hará efectivo hasta 1806.

Mientras ese momento llega, Ingres comienza a trabajar como pintor en París. Realiza numerosos dibujos, retratos y también varios encargos oficiales: ‘La familia Riviére’ (1805), ‘Granet, La hermosa Celia’, ‘Bonaparte, primer cónsul’, ‘Napoleón entronizado’ (1806).

Napoleón Bonaparte con el uniforme de Primer Cónsul

Estancia en Roma.

En 1806 Ingres se establece en Roma, subvencionado por el gobierno francés. Durante su estancia en Roma participa en conciertos, estudia ruinas y hallazgos arqueológicos y descubre a Rafael y el Quattrocento italiano, que lo marcan definitivamente. Al mismo tiempo, se hace con una clientela particular que le encarga numerosos retratos.

Madame Aymon, conocida como La Belle Zelie (1806)

Cuando se le acaba la beca, Ingres decide permanecer en Roma por su cuenta. Aquí no le faltan los encargos, en particular de la colonia francesa. Esta es la etapa más fecunda de su carrera. Pinta paisajes, dibujos, retratos, sus voluptuosos desnudos femeninos y composiciones históricas o religiosas tratadas al modo de las mitologías históricas. Está en el cenit de su arte. Sin bien, en Francia sus cuadros reciben dura críticas, lo que anima a Ingres a quedarse en Roma. Su estancia se va alargar 18 años.

En 1813 se casa con Madeleine Chapelle, a la que dedica la obra ‘Il fidanzamento di Raffaello’, en la que el pintor retrata a la amante de Rafael, la famosa Fornarina.

Rafael y La Fornarina

Aunque en 1812 recibe el encargo de decorar el Palacio de Monte Cavallo, la caída de los Bonaparte en Italia hace huir a los aristócratas que le proporcionan trabajo. Las consecuentes dificultades económicas y familiares adentran a Ingres en un período bastante mísero, en el que pinta con desgana todo aquello que se le encarga.

El sueño de Ossián

Regreso a Francia.

En 1820, Ingres se instala en Florencia, donde reside 4 años, hasta 1824.

Este año, ‘el Voto de Luis XIII’ es expuesto en el Salón de París, al lado de ‘la Matanza de Quíos’ de Delacroix. Ambos pintores representan dos posturas enfrentadas: lo académico frente a lo pasional, el dibujo frente al color empastado... El contraste entre ambos pintores es el reflejo de una época y supone un gran prestigio para Ingres, que obtiene un éxito clamoroso con la obra…

Ingres, que siempre ha ansiado el éxito en París, no se lo piensa dos veces: cierra su taller florentino y se traslada a la capital francesa. Reabre su estudio en París, donde trabajará incansablemente hasta su muerte.

El voto de Luis XIII (1824)

En 1826 recibe el encargó de decorar de algunos techos del Palacio del Louvre, ya convertido en museo nacional. Luego es nombrado vicepresidente de la Escuela de Bellas Artes de París e inmediatamente después, Presidente, en el año 1833. En 1834 se le encomienda la dirección de la Escuela de Francia en Roma, cargo que ejerce hasta el año 1841. Tras esta ausencia, Ingres regresa a París, donde recibe una acogida triunfal.

Se le encarga la decoración de las vidrieras de la Capilla de Notre Dame. En 1846 expone por primera vez en la Galería de Bellas Artes, siendo a continuación nombrado miembro de la comisión junto con Delacroix. En 1849 presenta su dimisión, motivada por el fallecimiento de su esposa, que lo deja sumido en un periodo de casi inactividad hasta 1852, cuando Ingres se casa por segunda vez, con Delphine Ramel.

Vidriera de la capilla de Notre Dame de Parí

Últimos años.

A causa de una enfermedad ocular, en el último período Ingres se ve obligado a valerse de algunos de sus colaboradores para ultimar sus obras, correspondientes al período maduro, caracterizado por la búsqueda de una perfección de las formas. En 1862 es nombrado Senador.

Ingres muere 14 de enero de 1867, en París, a los 87 años. Está enterrado en el Cementerio de Père Lachaise, en París. La ciudad de Montauban le dedica un museo instalado en su taller: el Museo Ingres.

Virgen Coronada

Obra.

En cuanto a la técnica utilizada:
  • Como ya hemos avanzado, Ingres da gran importancia a la línea y al dibujo. Muchos de sus retratos parte de bocetos en los que sus protagonistas aparecen como figuras desnudas, incluyendo sus retratos.
  • Para los grandes lienzos históricos, hacía un profundo estudio previo, que podía alcanzar los 300 o 500 dibujos preparatorios.
  • El rigor histórico era también una característica de Ingres; los objetos de la época y los adornos eran copiados de apuntes que Ingres tomaba de sus visitas a yacimientos arqueológicos, así como de su importante colección de vasos etruscos y griegos.
En cuanto a la temática abordada por Ingres, esta es bastante variada.
  • Pintura histórica, que aborda sobre todo a partir de su estancia en Italia. Se trata de cuadros de gran formato, con muchas figuras y moraleja, muy al gusto del Neoclasicismo. Trata a menudo el llamado "género trovador", que recupera el gusto por la Edad Media. Ingres, que considera el género histórico como el más digno de la pintura, desea ser recordado como un pintor de historia. Sin embargo, son éstas sus peores composiciones. Se trata de obras serviles, centradas en lo meramente anecdótico. ‘La muerte de Leonardo da Vinci’ (1818) es un ejemplo del estilo trovador, adoptado por Ingres dentro de este género. Otro ejemplo de esta época es ‘La imposición del Toisón de Oro al duque de Berwick’, única pintura suya conservada en España, en el Palacio de Liria de Madrid.
  • Pintura mitológica, con los mismos aspectos formales que los lienzos históricos: cuadros de gran formato con muchas figuras y moraleja. Son composiciones pretenciosas cuya belleza temática ayuda a perdonar los posibles desmanes.
  • Pintura religiosa, en la que Ingres se muestra mucho más convencional, en cuanto al tratamiento anatómico de las figuras, trasladando a sus lienzos los modelos aprendidos de Rafael. Su obra supuso un soplo de calidad en un género que había caído en el aspecto de estampa popular sin valor artístico.
  • Retratos, que lo convierten en el retratista de la nobleza y la alta burguesía. No deja de ser curioso, pues en su juventud Ingres había considerado el retrato como un género menor. Hoy su galería de retratos constituye un testimonio muy valioso de la sociedad burguesa de su tiempo, de su espíritu y sus costumbres.
  • Desnudo femenino, de líneas sinuosas, dibujo exacto y formas puras. Debido al creciente puritanismo de la época, Ingres encuadra estos desnudos en baños turcos, escenas mitológicas y otras situaciones que justifiquen su presencia. Sin embargo, no duda en desobedecer las leyes anatómicas en busca de la belleza; este tratamiento heterodoxo del cuerpo es algo que la crítica del siglo XIX jamás comprenderá, tachando a Ingres de pintor excéntrico. Destaca su ‘Gran bañista’, su ‘Gran odalisca’ y ‘El baño turco’.
'Paolo y Francesca' (estilo trovador); Júpiter y Tetis (mitología); Virgen adorando el cáliz (pintura religiosa);
Baronesa de Rothschild (retrato); La Gran Odalisca (desnudo femenino).

Legado.

Ingres fue considerado el mejor pintor de su tiempo y ha pasado a la historia del arte como un genio de la pintura académica y caligráfica. Tuvo algunos discípulos directos, pero su influencia se dejará sentir también entre pintores muy posteriores. En un aspecto formal, Ingres influyó directamente a sus discípulos: Flandrin y Lehman entre otros. Los españoles Federico de Madrazo y Rosales también adaptaron su modo de pintar en el eclecticismo español. José de Madrazo incluso llegó a conocer al maestro francés, a quien admiraba profundamente. En la siguiente generación, Puvis de Chavannes y Gustave Moreau asumieron de Ingres su estilo lineal y depurado.

En un aspecto temático, Ingres influyó en la pintura romántica de género trovadoresco, en especial en los pintores nazarenos, los prerrafaelitas y los simbolistas, entre los que se cuenta el mencionado Moreau. Aparte de ellos, el impresionista Degas también admiraba la solidez dibujística de Ingres y se animó a visitarle y pedirle consejo.

Más allá del siglo XIX, en la década de 1920, se produjo en el arte de vanguardias una llamada "vuelta al orden", a la línea, al clasicismo de la figura y el tema, en la cual la pintura de Ingres tomó un gran peso específico, hasta el punto de servir de referencia al Picasso clasicista de estos años, a Gino Severini o a Salvador Dalí.


Vídeo sobre Dominique Ingres {PRÓXIMAMENTE}

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Estas imágenes y más en Pictify {PRÓXIMAMENTE}

2 comentarios:

  1. Qué belleza de imágenes, por favor!
    Conocía varios de los cuadros pero en algunos alcanzo a ver la tersura del terciopelo o la seda, los encajes!...además los colores vivaces, las expresiones...una hermosura.
    muchas gracias, Auxi por la excelencia de lo que seleccionas y nos muestras.
    Es un deleite visitar tus multifacéticos blogs.


    un abrazo

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  2. ;) Gracias, cielo. Porque en tus palabras está la recompensa a todo mi trabajo.

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Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.